TLACOTALPAN, SIN RUMBO Y A LA DERIVA

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El compromiso, -adquirido conmigo mismo-, para luchar incansable en beneficio de mi verde ribera; me impulsa a manifestarme de manera enérgica, abierta, pero civilizada, en contra de las deficiencias en el Manejo de Tlacotalpan, como Patrimonio Cultural de la Humanidad.


Esas deficiencias, -producto de una información torcida-, son limitantes para la formulación de objetivos medibles y alcanzables, que sin discusión alguna, deben existir en el Centro de Actividades de la Agenda Patrimonial de la Autoridad en turno, para la gestión de importantes beneficios en el Universo Turístico Cultural, que existen por el hecho histórico de ser contemplada Tlacotalpan, por esos Organismos Internacionales como un sitio único y diferente, como un sitio especial, como una resultante de la actitud relevante de nuestros gloriosos antepasados.


Esas deficiencias, que no permiten defender la herencia legada por aquellos excepcionales personajes, que hicieron de Tlacotalpan un sitio singular y, que por esa razón y no por otra, le fue otorgado el Reconocimiento de:


Patrimonio Cultural de la Humanidad.


Esas deficiencias, que al provocar un verdadero desorden mental, no les permite concebir que por esa grandeza espiritual de aquel pasado, y merecedora de tan honroso nombramiento, Tlacotalpan también adquirió en ese mismo instante el compromiso ineludible: de sujetarse a las Normas Internacionales, a las Leyes Federales y, a los Reglamentos Permanentes del Estado y del Municipio, que rigen de manera particular y específica a estos Sitios, para poder garantizar a través del tiempo, su Preservación y Conservación, del Reconocimiento otorgado por la Humanidad.



He aquí la razón fundamental, que me impulsa a 2 revelarme de esta manera.


Sostengo con la seguridad que me da el conocimiento del tema, que en Tlacotalpan, representa un alto grado de dificultad identificar a alguien, vestido de autoridad y que tenga la capacidad conjugada con el interés común, para aplicar y darle valor a esas disposiciones en su máxima expresión.

Esa realidad, me lleva a una reflexión profunda tratando de identificar las fuerzas causales, que provocan esa indiferencia hacia las DISPOSICIONES ESTABLECIDAS.


Y solo especulando sobre el tema, me es posible imaginar que se manifiestan talvez; por no estar informados de la existencia de esas disposiciones; ó por no tener capacidad para ejecutarlas; ó por no saber interpretarlas adecuadamente ó, hasta por mantenerlas ocultas en bien de sus propios intereses.


Lo cierto e innegable es, que las cosas no se están dando como los Tlacotalpeños de buena levadura quisiéramos y, que esas actitudes, manifiestan la incompetencia absoluta de los supuestos personajes responsables de gobernar con inteligencia, de mantener el orden…de conservar las buenas costumbres y… de administrar con transparencia, los bienes patrimoniales de este Sitio Histórico Cultural.


Toda esta pobreza de espíritu, deja descubierto un Tlacotalpan, abandonado, sin rumbo y a la deriva.



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Quiero enfatizar por su importancia, que de todas las áreas débiles destacan por méritos propios, los endebles pilares donde se supone debe descansar la Economía y los Principios de un Sitio Patrimonial, como lo es el Turismo, la Educación y la Cultura.


Esos pilares, ante la opinión generalizada revelan, que por su frágil diseño y la pobreza de sus componentes, no les es posible soportar el Peso Internacional de tan importante Monumento Cultural Histórico, como lo es Tlacotalpan.


Al mismo tiempo, lamento con tristeza la ausencia de sensibilidad, que no permite distinguir y aceptar apoyos genuinos; insensibilidad, que conjugada en tiempo presente con la carencia absoluta de voluntad para escuchar y aceptar diálogos, establece las condiciones para obtener los resultados que dramáticamente se manifiestan y, que de manera particular repruebo públicamente, por ser testigo personal de esas acciones.


Estoy seguro de que nuestro distinguido Gobernador Fidel Herrera Beltrán, -primero amigo de Tlacotalpan-, debe estar informado hasta del menor detalle de esta penosa situación que cada vez, alcanza porcentajes alarmantes de inconformidad en cualquier sector social de la población y, que junto a esa falta de armonía que esas actitudes generan, se aspira un ambiente contaminado y sucio que no favorece a nadie en particular.





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Terminaré -por el momento- con este reclamo, sin importar que a la ventana de situaciones como ésta, se asome tímidamente la angustia y la impotencia tratando de debilitar el ánimo; nada será obstáculo para seguir luchando con la fe viva, en que algún día se retome aquel camino donde dejaron su huella imborrable nuestros queridos abuelos, y mi verde ribera vuelva a ser aquella hermosa “Perla del Papaloapan” que luciera majestuosa, engarzada entre “brillantes” de recuerdos de aquellos personajes, que hicieron de sus vidas, un auténtico PATRIMONIO UNIVERSAL.


Mientras tanto… dejaré que mi triste canto vuele, y tomando altura llegue… a donde deba llegar.


Espinela

¡Amigo mío! quisiera,

que sentados junto al río

escuches, ¡amigo mío!

las quejas de mi ribera.

¡Aquí, el egoísmo impera

sobre cualquier argumento,

e ignorado el Reglamento

de esencia Patrimonial,

se está hundiendo el Cultural

e Histórico Monumento!…


desdemiverderibera.org

Cap. Raúl Márquez Martínez

© Desde mi Verde Ribera
Tlacotalpan, Veracruz, México.